Queremos compartir un artículo de Mónica Vargas y Olivier Chantry sobre la producción de tomate en Marruecos que se comercializa y consume en España. Este es uno de los muchos ejemplos de los impactos ambientales y sociales del consumo de productos fuera de su temporada.

“Los empresarios españoles son los peores…” Condiciones laborales en la “Almería marroquí”

Olivier Chantry y Mónica Vargas

Observatori del Deute en la Globalització (ODG)

 11 de diciembre de 2013

Versión ilustrada del artículo publicado en La Directa

Foto_3 Hace más de un milenio, los Pueblos Imazighen del Sur de Marruecos diseñaron un espacio comunitario destinado a preservar la alimentación, el “granero colectivo fortificado” o agadir. Allí guardaban no solamente el grano, las semillas y las herramientas agrícolas, sino también reservas de agua y se refugiaban con sus animales para resistir a los asedios. Se han encontrado textos del Siglo XIV que estipulan minuciosamente los derechos y sanciones en el cuidado del agadir. Los graneros colectivos fueron construidos con gran solidez y perduran no solo físicamente sino también como institución en algunas localidades (Naji 2006).  Desde esa perspectiva, hoy, la moderna ciudad de Agadir lleva muy mal su nombre. Conjuntamente con su vecina Inezgane, situadas en las costas atlánticas de la región del Souss-Massa-Drâa, constituyen plataformas intermodales para la exportación de los productos agrícolas.

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