Como parte de la Semana de la Lucha Campesina, el mercado Arrels del 21 de abril contó con algunas actividades especiales. Además, celebrábamos el 25 aniversario de la Colla Ecologista d’Alacant-Ecologistes en Acció, que, como parte de la Plataforma por la Soberanía Alimentaria quiso celebrarlo cerrando la mañana de mercado con paellas que los compañeros Héctor (cocinero) y Sergio (pinche) cocinaron allí mismo con ingredientes aportados por los y las productoras de Arrels.
La venta de los bonos de la paella y las aportaciones voluntarias se destinaban a apoyar el proyecto y la lucha del colectivo que vive y trabaja en la finca Somonte, en Córdoba, una de cuyas impulsoras Lola Álvarez, nos visitó el miércoles 17 de abril, Dia Internacional de la Lucha Campesina, y compartió con las personas asistentes, a la sede de la Universidad de Alicante el proceso de ocupación, los distintos desalojos, las motivaciones y el día a día de las 17 personas que viven ahora de la tierra que trabajan y recuperan de manera agroecológica. Esta charla, en la que también participó Carmen González, militante por la soberanía alimentaria y por los derechos de las mujeres de COAG CV, fue grabada por compañeros de la Plataforma y pronto la colgaremos en la página web.
Las raciones de paella se quedaron cortas. Queremos agradeceros a todos y todas vuestro apoyo, ya que se sacaron 220€ para Somonte que serán enviados enseguida para que puedan continuar los proyectos de mejora de la finca y que cada vez más personas puedan vivir produciendo alimentos sin ser explotadas.
Y gracias por hacer que el mercado Arrels sea cada vez más un lugar de encuentro, de alegría, de intercambio de productos justos, propios y sin especulación. ¡Buenos alimentos para buenas ideas!
Os esperamos en el próximo, el domingo 12 de mayo.
Por la Soberanía Alimentaria, Sin Transgénicos, Acabemos con el Acaparamiento de Tierras.
30 març, 2013El Mercado Arrels se suma al llamamiento a la IV Semana Estatal de Lucha Campesina.
15 – 22 Abril de 2013
El 17 de abril es el Día Internacional de las Luchas Campesinas, que conmemora la masacre de 19 campesinas y campesinos que luchaban por tierra y justicia en Brasil en 1996. Cada año se celebra este día en todo el mundo, en defensa de las campesinas y los campesinos que luchan por sus derechos.
En el Estado Español padecemos desde hace años la aplicación de políticas que promueven un modelo agrario con graves impactos sociales y ambientales. Así las políticas estatales, europeas e internacionales han permitido que en el Estado español:
- Se fomente el modelo agroindustrial mientras que se han perdido, sólo entre 2003 y 2008, más de 124 000 empleos en el campo.
- La proliferación de los transgénicos: el Estado español es el único de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala, además de acoger casi la mitad de los experimentos con transgénicos al aire libre que se realizan en Europa
- El acaparamiento de la distribución de alimentos por parte de unas pocas empresas.
La sociedad lleva años movilizándose contra los cultivos transgénicos y por la Soberanía Alimentaria. El rechazo a estos cultivos y al modelo agrario que conllevan continúa creciendo. Cada vez tenemos más motivos para seguir con la lucha debido a las amenazas que sufren la agricultura campesina y los derechos de las personas consumidoras. Por ello queremos hacer un nuevo llamamiento por la Soberanía Alimentaria en torno al Día Internacional de la Lucha Campesina, la semana del 15 al 22 de abril.
Tenemos que seguir recordando la demanda social mayoritaria de una agricultura y una alimentación libres de transgénicos, de una PAC (Política Agraria Común) justa que apoye la agricultura familiar y promueva un mundo rural vivo y de políticas estatales, europeas e internacionales que impidan el acaparamiento de tierras.
Y siguiendo el llamamiento de La Vía Campesina, unámonos y luchemos
¡Por la Soberanía Alimentaria! ¡Por una Agricultura y una Alimentación libres de transgénicos! ¡Acabemos con el acaparamiento de tierras! ¡La tierra para quienes la trabajan!
por Vicente Bordera
Plataforma per la Sobirania Alimentària d’Alacant
Lo más importante es creer en ello. Porque no se trata sólo de una decisión mental del tipo: “es un nuevo sector de mercado que se está abriendo y ofrece unas posibilidades…”, porque por ahí, vamos mal. Debe de haber, en alguna medida, un cambio de forma de pensar, un compromiso personal en transformar, y no en probar. No vale la pena invertir tiempo y dinero en lanzarse a un nuevo tipo de mercado, sino creer en él, y sentirse a gusto.
El siguiente paso es informarse y formarse bien. Llegando a entender, y no a creer. Entender que la clave del éxito, desde el punto de vista de la práctica, pasa por conocer y aplicar, de manera conjunta y organizada, las diferentes técnicas que se conocen de la agroecología. Para lo cual, es muy importante conocer la propia tierra. Mejorarla elevando su potencial de fertilidad, crear un nuevo medio equilibrado. Es un error creer, que como en la agricultura química, basta con invertir.
Las ventajas de este camino hacia el éxito agrícola son muchas. Salud para el medio, para el agricultor y sus vecinos, para los consumidores. Salud mental, de saber que haces lo correcto. Disfrutar de ese proceso de mejora. Invertir sabiendo que no se agota la inversión, sino que se transforma y permanece. Asombrarse de cómo van desapareciendo los problemas creados por malas prácticas en el pasado. Descubrir que la agricultura es saber lo que tienes que hacer, y no comprar lo que te venden. Disfrutar de que tus productos van a ser disfrutados y valorados, y no ninguneados en alguna triste estantería, de un no menos triste establecimiento.
No comienza dando frutos, demanda cuidado. Son muchos años de impedir que las leyes de la naturaleza puedan simplemente actuar. Los tres primeros años son críticos. No se llega nunca a un pleno rendimiento. Pero la naturaleza es sabia y, tan pronto reconoce que ya puede actuar, se acomoda en tu terreno y empieza a colaborar, se expresa, y colabora contigo tanto como tú se lo permitas. No es época para tener grandes expectativas, sino cuidado y paciencia ante los pocos ingresos. Necesita ella más que tú todavía. Es más tarde cuando, en algún momento, toma fuerza y, nadie sabe como (excepto quien ha sabido crear la situación), empieza todo a resolverse casi sólo, con tu vigilante presencia, con la constante aportación de todos los elementos necesarios: materia orgánica de calidad, trabajo del suelo adecuado, entorno de equilibrio y diversidad, sintonía de cultivos con la tierra donde te encuentras, prácticas de justicia y solidaridad con tu tierra y tus semejantes. Son un conjunto de tareas de planificación que incluso toman vida propia y carácter, que también hay que aprender a respetar y potenciar.
Hay que confiar en las personas y las organizaciones, más que en intermediarios sin escrúpulos, que desconocen tu trabajo y tu relación con la tierra, que desdeñan los frutos de ésta, y los reducen a simples objetos de consumo. Y, a veces, hay que crearlas. Y disfrutar de su creación como de tus resultados en la tierra. Porque la tierra toda, también tu tierra, participa y se regocija en las organizaciones sociales y comerciales que la dignifican.
Así que no podemos invertir sólo calculando en ingresos y gastos. Tenemos que orientar la inversión a abrir la posibilidad de que la naturaleza entre en juego. Y esto, sólo de cabeza no funciona. Hay que aprender a respetar antes que a exigir. Lo demás, viene todo rodado.
No temas, tendrás producción y será sana. No será exuberante, pero asombrosamente constante. Superará los inconvenientes climáticos; plagas y enfermedades serán problemas ocasionales de los que te podrás desprender con facilidad. Y sobre todo tú, tú te sentiras más viv@.
por Gustavo Duch Guillot, Coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas.
Publicado en El Periódico de Catalunya, el 8 de enero de 2013
Cuando compramos ajos en un supermercado los pagamos, de media, a 5 euros el kilo; esos mismo ajos han sido comprados a agricultores por menos de 1,50 euros. Por los tomates para la ensalada pagamos casi 2 euros cuando a sus productores se les ha pagado a 30 céntimos de euro, es decir, el precio –que no el valor- entre origen y destino se ha multiplicado en este caso por seis. Pero el caso más sangrante lo encontramos, según los datos del sindicato COAG de noviembre 2012, en las coliflores donde hay una diferencia porcentual de más del 600%. Mientras en el supermercado se ofrecen a 1,84 euros por kilo, a quien las sembró, regó y cosechó, se las pagan a 0’24 euros por kilo.
Este índice, que mide las diferencias entre el precio pagado en origen y pagado en destino, es una muy buena herramienta para denunciar uno de los factores que más complican la subsistencia de las gentes en el medio rural: el control de toda la cadena agroalimentaria está concentrado en muy pocas grandes superficies, los supermecados, donde hoy casi todos compramos casi todo. Con ese ‘superpoder’ se permiten, como hemos visto, marcar unos precios muy bajos a sus proveedores e incluso en algunos casos pagar por debajo de los costes de producción, como con la leche o el aceite.
No siempre fue así. Hasta no hace mucho tiempo los pequeños comercios en pueblos y barrios o los mercados municipales ejercían el importante rol de distribuir los alimentos. Y se disponía también de otro instrumento que relacionaba directamente a personas consumidoras y campesinas: los ‘mercados de pageses’ semanales que se instalaban en calles y plazas. Muchos factores, entre ellos la poca atención que las administraciones han dado a esta práctica, los hicieron desaparecer de muchos lugares o arrinconarlos como ‘vestigios del pasado’. Pero mirar para atrás y recuperar mercados de agricultores ofrece muchas ventajas relevantes en estos momentos de crisis.
La fundamental es que mejoran los ingresos de los productores, claro, a la vez que refuerza toda la economía agraria y rural que tanta falta hace para generar empleo en el campo. Impulsa la producción de alimentos frescos y locales por lo que evitamos contaminación en recorridos larguísimos desde países lejanos. Cuando se prioriza la presencia de productores agroecológicos tendremos alimentos saludables, sanos y producidos en armonía con el medio ambiente. Por último, si revisamos los estudios realizados en los Farmers Markets del Reino Unido vemos que, para la población consumidora, acudir a estos mercados garantiza precios bajos al no existir intermediarios, calidad y una forma de reducir riesgos alimentarios: lo local, de productores conocidos y que dan la cara, aporta más confianza que cuando te enfrentas a un producto anónimo en la estantería del supermercado.
A día de hoy encontramos experiencias bien interesantes para recuperar estos mercados campesinos. Como en Lleida, Les Franqueses del Vallés, Sant Joan d’Alacant, Ciutadella (Menorca) o el ecomercado MónEmpordà que desde hace cuatro años, cada sábado se instala de forma itinerante en Rupià, Corsà, Verges i Torroella de Montgrí. Verduras ecológicas, truchas ahumadas, panes de cereales autóctonos, huevos de gallinas que en libertad caminan en la comarca, vinos de L’Albera y muchos otros buenos alimentos son parte de una oferta semanal desaparecida 50 años atrás. Con pequeñas diferencias (periodicidad, en interior o en exterior, con alimentos ecológicos o no, fijos o itinerantes…), todos defienden un valor central: potenciar la venta directa de los productos de agricultores y elaboradores artesanales.
Si la voluntad política se activa, algunas recomendaciones son claras según las experiencias y resultados analizados en otros lugares. Primero, su objetivo fundamental no puede perderse de vista: lograr el consumo de alimentos sanos y locales, manteniendo y potenciando la agricultura a pequeña escala. Para ello, deben facilitarse los trámites para la obtención de permisos, ofrecerse espacios adecuados y diferenciados para venta de alimentos, tasas accesibles, etc. Segundo, prohibir la reventa de productos en dichos mercados, ya que supone una competencia desleal para nuestro campesinado. Tercero, favorecer el diálogo con otros agentes del comercio de alimentos del entorno. Como se ha demostrado en Vitoria u Oviedo las sinergias con el mercado municipal o los comercios del barrio son positivas para todos. Y, por último, los ayuntamientos deben realizar difusión y promoción de los valores que ofrece un mercado campesino.
Como explica el sociólogo José Ramón Mauleón, contar con un mercado tradicional campesino, una vez o dos veces por semana, en un barrio de Barcelona o en un pueblo de montaña , «es mucho más que una apuesta por un formato comercial». Los mercados campesinos se insertan como una pieza fundamental en el ya conocido planteamiento político de la Soberanía Alimentaria, que defiende una agricultura –y por lo tanto una alimentación- alejada de industrias intensivas que no generan empleo y maltratan el Planeta, desligada de mercados con suelo de parquet donde los alimentos son simples valores de cotización y la tierra sustrato de especulación, para ser, en cambio una agricultura cercana a las personas y al planeta del que somos parte.
*PRODUCCIÓN/ELABORACIÓN LOCAL*
Además de apoyar y reforzar así la economía local, contribuimos a reducir la contaminación que representa el transporte desde países muy lejanos.
*VARIEDADES LOCALES*
En el último siglo se ha perdido el 75% de las variedades de frutas y hortalizas que se cultivaban para nuestra alimentación. Hay muchas personas trabajando en la recuperación de variedades adaptadas a nuestra tierra y en el mercado ARRELS podrás encontrarlas y apoyar este importante trabajo beneficiándote de él.
*FRUTAS Y VERDURAS DE TEMPORADA*
Al respetar los ciclos naturales, sin métodos que fuercen su crecimiento -como invernaderos, por ejemplo- y cosechando en el momento óptimo de maduración, nuestra tierra nos ofrece productos con excelentes propiedades nutricionales. ¡En cada estación hay alimentos diferentes que disfrutar! Consigue el calendario de las temporadas de frutas y verduras en el puesto de información.
*VENTA DIRECTA PRODUCTOR-CONSUMIDOR*
La proximidad entre las personas consumidoras y productoras o elaboradoras resulta un mecanismo para restablecer lazos de confianza, valorar más lo que compramos y consumimos y conseguir precios justos y asequibles. ¡Todas ganamos!
*PRODUCTOS ECOLÓGICOS*
Ofrecemos productos libres de residuos químicos garantizando que su proceso de producción y/o elaboración no ha dañado el medio ambiente ni a las personas. ¡Somos parte del medio ambiente!
El Mercado ARRELS se pone en marcha en Octubre de 2011 como iniciativa de la Plataforma por la Soberanía Alimentaria de Alicante con el apoyo de COAG (Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas), y se integra en el proyecto europeo ARCO. Este mercado quiere ofrecer una alternativa de consumo local, ecológico y responsable.
Va más allá de ser un espacio de compra-venta de productos. Un mercado como ARRELS es una apuesta por el desarrollo local y humano, es un lugar de encuentro dinámico donde se crean vínculos personales y se da la oportunidad de conocer directamente a las personas productoras y sus formas de producción y elaboración. Es, en definitiva, hacer un corto viaje desde el origen de los alimentos hasta tu cesta.
Creemos en la construcción de una sociedad que apueste por un modelo de desarrollo arraigado a nuestra tierra, que antepone el bienestar humano y medio ambiental al estrictamente económico.
QUEREMOS RECUPERAR Y PROMOVER UNA ALIMENTACIÓN:
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BUENA, es decir, con sabor, con aroma, con gusto.
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SANA, que asegura nutrientes de la mejor calidad.
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SEGURA, sin contaminantes y respetuosa con la tierra.
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LOCAL, producida en nuestros campos, elaborada en nuestras comarcas, por nuestra gente.
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JUSTA, ofrecida directamente por las personas que la producen.
¿Te apuntas? TE ESPERAMOS EN ARRELS






